| 1 cuota de $23.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $23.900,00 |
| 3 cuotas de $7.966,67 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $23.900,00 |
| 2 cuotas de $11.950,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $23.900,00 |
| 6 cuotas de $5.671,87 | Total $34.031,21 | |
| 9 cuotas de $4.204,81 | Total $37.843,26 | |
| 12 cuotas de $3.490,20 | Total $41.882,36 | |
| 24 cuotas de $2.545,45 | Total $61.090,79 |
| 6 cuotas de $5.608,53 | Total $33.651,20 |
| 6 cuotas de $5.648,77 | Total $33.892,59 | |
| 9 cuotas de $4.226,85 | Total $38.041,63 | |
| 12 cuotas de $3.461,72 | Total $41.540,59 |
| 18 cuotas de $2.807,45 | Total $50.534,16 |
Las palabras tienen magia porque nos permiten nombrar lo que pensamos, lo que sentimos y lo que esperamos. Pero a veces nos gastan bromas, como cuando se quedan detenidas en la punta de la lengua y ya no las podemos encontrar Galeano fue un gran contador de historias. Por eso las palabras eran tan importantes para él: las atesoraba, las estudiaba, las recitaba y, a veces, como cualquiera de nosotros, las perdía. Prefería escribir a mano: decía que le gustaba sentir sus frases en el puño. Quizá por nacer ahí, abrigadas, las palabras de Galeano tienen la enorme capacidad de invitarnos a volar.
